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Confesar la fe: Artículos de Religión protestantes (Declaración de Jerusalén, 4)

Por Stephen Noll

Publicado el · 12 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: Confessing the Faith: Protestant Articles of Religion (Jerusalem Declaration 4) (en inglés)

Grabado de Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, sentado y escribiendo, dentro de un marco con su nombre en latín
Thomas Cranmer, Robert Boissard, hacia 1600. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: Thomas Cranmer

Nota de la redacción de Anglican Compass: este es el octavo de una serie de artículos del Dr. Stephen Noll titulada «La Declaración de Jerusalén: un comentario personal» (en inglés). El Dr. Noll se apoya en décadas de experiencia en el movimiento GAFCON, sobre todo como secretario del grupo que redactó la Declaración de Jerusalén y el comunicado que la acompaña.

En el ensayo anterior examiné el desarrollo de la doctrina, sobre todo en lo que toca a los concilios y credos de los cinco primeros siglos. En este ensayo paso a un segundo período de agitación doctrinal, que importa directamente al anglicanismo histórico: la Reforma del siglo XVI y los Treinta y Nueve Artículos de Religión (en inglés) de la Iglesia de Inglaterra.

La cláusula 4 de la Declaración de Jerusalén (en inglés) dice:

Sostenemos que los Treinta y Nueve Artículos contienen la verdadera doctrina de la Iglesia, conforme a la Palabra de Dios, y que tienen autoridad para los anglicanos de hoy.

— Declaración de Jerusalén, cláusula 4

La cláusula 4 nos hace avanzar mil años desde el final de la época patrística. La primera Edad Moderna fue un tiempo de crisis institucional en Europa y, a la vez, de recuperación del pasado clásico. J. I. Packer comenta:

las declaraciones de credo y de confesión surgen en tiempos de crisis en la vida de la Iglesia, cuando parece que, si no se aclara de nuevo la fe apostólica, el error simplemente la aplastará.

En ese contexto, los tres cuerpos protestantes históricos (luterano, reformado y anglicano) afirmaron ser herederos de la «una, santa, católica y apostólica Iglesia» de los credos y los concilios, frente a las deformaciones de la fe que hacía Roma. Pero, aun respetando la tradición patrística, los reformadores la consideraban solo «ministerial». Su vuelta a la autoridad magisterial de la Biblia (ad fontes) produjo una «reformulación» de la doctrina cristiana, semejante a la del período patrístico.

Cranmer y los Artículos de Religión

El autor principal de los Artículos de Religión fue el arzobispo Thomas Cranmer, que abrazó la doctrina de la Reforma mientras sorteaba los años turbulentos de la ruptura de Enrique VIII con Roma. Cuando Eduardo VI subió al trono en 1547, Cranmer empezó a revisar los formularios de la Iglesia de Inglaterra: los Cuarenta y Dos Artículos en 1553; los Libros de Oración (en inglés) y los Ordinales en 1549-1550 y en 1552; y el derecho canónico en 1553 (aunque no se llegó a adoptar). Tras la muerte de Cranmer y la subida al trono de Isabel I, la Iglesia de Inglaterra adoptó los Treinta y Nueve Artículos en 1571. Los Artículos, suspendidos durante la guerra civil inglesa, se restauraron en 1662, bajo Carlos II, como la confesión normativa de la Iglesia de Inglaterra.

Las partes de los Artículos

Gerald Bray divide los Artículos en doctrinas católicas (universales), en los artículos I-VIII; doctrinas protestantes, en los artículos IX-XXXIV; y doctrinas anglicanas, en los artículos XXXV-XXXVII. Creo que este esquema sirve para los artículos I-V, que en general repiten la enseñanza de los credos sobre la Trinidad y sobre la persona y la obra de Jesucristo.

Los artículos VI-VIII, en cambio, se apartan de las pretensiones exclusivas de Roma, porque ponen la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) por encima de la tradición y del magisterio del papa. Incluso los credos tienen autoridad porque «pueden probarse por testimonios certísimos de la Sagrada Escritura» (artículo VI). Los Artículos aplican el mismo principio de la Escritura a la Iglesia antigua: dicen que «la Iglesia de Jerusalén, la de Alejandría y la de Antioquía han errado […] no solo en su modo de vivir y en la forma de sus ceremonias, sino también en materias de fe» (artículo XIX), y que los concilios generales «pueden errar, y a veces han errado» (artículo XXI).nota del editor E1

Los artículos IX-XVIII tratan del corazón de la Reforma protestante: lo que Martín Lutero entendió del evangelio de san Pablo, la justicia de Dios que se revela por la fe y solo por la fe (Romanos 1:17). Este artículo de fe, «por el que la Iglesia se mantiene en pie o cae», trae consigo otras doctrinas: el pecado original, la esclavitud de la voluntad, la justificación por la fe, las obras que proceden de la fe, y la predestinación y la elección. Aunque todas estas doctrinas tienen raíces en la enseñanza católica, los reformadores desarrollaron sus consecuencias en una serie de confesiones y catecismos: el Catecismo de Heidelberg (luterano), la Confesión de Westminster (reformada) y los Artículos de Religión (anglicanos). A su vez, la Iglesia católica romana convocó el Concilio de Trento, que negó y condenó todas estas confesiones.nota del editor E2

La doctrina de la Iglesia en Cranmer

Sobre la doctrina de la Iglesia, el artículo XIX dice:

De la Iglesia. La Iglesia visible de Cristo es una congregación de fieles en la cual se predica la pura palabra de Dios y se administran debidamente los sacramentos conforme a la disposición de Cristo, en todo lo que por necesidad se requiere para ellos.

Oliver O’Donovan señala «la desaparición de la Iglesia invisible en esta definición», pero a mí me parece que esa omisión es intencionada. La verdadera Iglesia católica es la asamblea de los elegidos de Dios en el cielo, la Iglesia triunfante (Hebreos 12:23). La Iglesia visible, en cambio, está en la tierra: dividida por la tradición y por la historia, pero unida por la predicación bíblica y por la administración de los sacramentos instituidos por el Señor. La ecclesia Anglicana reformada de los fieles en las islas británicas (ecclesia se traduce aquí por «congregación») es una iglesia nacional entre otras iglesias protestantes de Europa. Frente a las sedes históricas, y en concreto frente a la pretensión de primacía del papa, el obispo John Jewel afirma de la Iglesia de Inglaterra:

En los sagrados libros, que sabemos que no pueden engañar, hemos buscado una forma segura de religión, y hemos vuelto a la Iglesia primitiva de los antiguos padres y de los apóstoles, esto es, a los orígenes y comienzos, como a las fuentes.

— John Jewel, Apología de la Iglesia Anglicana

Los Artículos en la Comunión Anglicana Global

Volvamos ahora a la cláusula 4 de la Declaración de Jerusalén. ¿En qué sentido tiene autoridad esta reformulación protestante, 450 años después, para una Comunión Anglicana Global? J. I. Packer, que escribía veinticinco años antes de la primera GAFCON, observa:

Los Treinta y Nueve Artículos están formulados tan directamente en los términos de la controversia del siglo XVI en Inglaterra que difícilmente se podía esperar que las provincias de la Comunión Anglicana que empezaron a surgir en ultramar casi tres siglos después los adoptaran como su propia confesión de fe. Y de hecho no lo han hecho en ningún sentido práctico.

La descripción de Packer quizá sea algo exagerada. Es verdad que las Conferencias de Lambeth han dado menos importancia a los Artículos, y que una minoría de las provincias del Sur Global los incluye en sus constituciones; ninguna exige suscribirlos, y no parece que se enseñen a fondo en los seminarios teológicos. Recuerdo una conferencia de Ashley Null sobre los Artículos en la Universidad Cristiana de Uganda, en la que su comentarista ugandés los despachó como un resto del colonialismo. Aunque esta última opinión era extrema, sí creo que los Artículos han sufrido abandono en muchas iglesias del Sur Global.

Devolver a los Artículos su autoridad

Por eso es significativo que tanto la Fraternidad del Sur Global (Pacto de El Cairo, §1.1a) como el movimiento Gafcon hayan devuelto a los Artículos un lugar de autoridad. En su exposición de la Declaración de Jerusalén, el Grupo Teológico de Gafcon escribe:

Aunque se escribieron en medio de los debates del siglo XVI sobre la doctrina cristiana, los Artículos siguen siendo de importancia decisiva para la Iglesia de hoy. Entran en esta categoría, por ejemplo, los artículos que tratan de la naturaleza de Dios, de la autoridad de la Escritura y del camino de la salvación. Otros artículos, en cambio, son propios de la Iglesia establecida de Inglaterra y deben expresarse de otro modo en otros contextos. Los Artículos no tratan todas las cuestiones urgentes de nuestro tiempo, pero sí ofrecen principios fundamentales y un marco para acercarse a la Biblia que nos permiten afrontar preguntas nuevas y desafíos nuevos.

Algunos quizá vean en esta reafirmación de la reformulación protestante de la doctrina una inclinación partidista hacia los evangélicos. Yo sostendría que, tomadas juntas, las cláusulas 3 y 4 sitúan con precisión al anglicanismo ortodoxo de hoy. Los formularios de la Reforma están a mitad de nuestra historia católica. Hay que plantar ese mástil central antes de ocuparnos de la lona de la eclesiología anglicana, sobre todo de cómo se extiende sobre una comunión de iglesias.

Las corrientes de la identidad anglicana

Es digno de notar que anglocatólicos y carismáticos han participado en el movimiento Gafcon desde el principio y estuvieron presentes en sus asambleas. El cuadernillo previo a la conferencia de GAFCON II en Nairobi, titulado The Truth Shall Set You Free (La verdad os hará libres), contenía tres ensayos que trataban de estas «corrientes» de la identidad anglicana.

Ashley Null, al exponer la «Eclesiología anglicana del siglo XVI», señala:

«El constante estribillo del Libro de Homilías, del Libro de Oración Común y de los Treinta y Nueve Artículos de que la Biblia contenía todo lo necesario para la salvación» es el «principio clarividente que permitió a la iglesia nacional isabelina, con su propia y rica herencia cultural y su historia de percepciones particulares sobre la fe apostólica, convertirse en una Comunión verdaderamente mundial que busca proclamar un evangelio común por medio de una multitud de libros de oración y de prácticas adecuados a cada cultura».

— p. 72

Arthur Middleton, que escribió sobre «La mente anglicana en el pensamiento carolino y tractariano», dijo:

Michael Ramsey sostenía que la Iglesia anglicana no ve la postura evangélica y la católica como alternativas, sino en el sentido de la Escritura, en el que ambos elementos son uno. Este carácter ha permitido a la Comunión Anglicana buscar no una síntesis, sino más bien una simbiosis, un crecer juntas, en un todo vivo, de las tradiciones cristianas separadas, y procurar promoverla con humildad.

— p. 98

Por último, Colin Reed, al exponer el tema de la conferencia, «GAFCON y el Avivamiento de África Oriental», señala la influencia del movimiento de «Keswick» en los líderes africanos del Avivamiento:

Estaban comprometidos a enseñar y a vivir una vida de entrega total a Dios por medio de Cristo. Su meta era la santidad de vida, la victoria sobre el pecado y la tentación. Su grito de guerra era la rendición total. El movimiento misionero recibió una profunda influencia de esto, y la mayoría de los misioneros había aceptado su intensa espiritualidad.

— pp. 124-125

Los puristas quizá frunzan el ceño ante lo que parece un matrimonio forzado de estas tres corrientes, mencionadas en el primer libro de GAFCON, The Way, the Truth, and the Life (El camino, la verdad y la vida). Como respuesta, yo apelaría a otros dos rasgos de la identidad anglicana: la apertura a la mente de Cristo (la verdad nos hará libres) y la confianza en la promesa del Espíritu, que guiará a la Iglesia a toda la verdad. Volveremos sobre este equilibrio de unidad en la diversidad, con especial atención al artículo XXXIV, «De las tradiciones de la Iglesia», cuando lleguemos a las cláusulas 11-13.nota del editor E3

El gobierno de la comunión y la catequesis

Los más claramente anticuados de los Treinta y Nueve Artículos son los que tratan de la Iglesia establecida en Inglaterra, sobre todo el artículo XXXVIII, que trata de «Su Majestad la Reina». La cuestión de fondo es si una confesión hecha para una iglesia nacional puede servir a una comunión internacional de iglesias.nota del editor E4

Me atrevo a sugerir que la Declaración de Jerusalén representa un desarrollo de la doctrina y de la disciplina, una reformulación, por así decirlo, de la fe católica y protestante de la tradición anglicana, en el contexto de una comunión mundial de iglesias en el siglo XXI.

Pero ¿cómo comunicar esta reformulación en una Comunión reorganizada? Dado el lugar fundamental de la Declaración de Jerusalén, la catequesis será un medio importante de este reajuste. Cranmer procuró arraigar la enseñanza de los Artículos en el pueblo por medio del Libro de Homilías para el clero y las parroquias, y de un catecismo para los niños que se preparaban para la confirmación. Quisiera proponer como medio semejante el reciente catecismo anglicano To Be a Christian (en inglés), preparado por la Iglesia Anglicana en Norteamérica (ACNA).

To Be a Christian es un catecismo para adultos, en forma de preguntas y respuestas, con referencias a la Escritura, a la Iglesia antigua, a los Treinta y Nueve Artículos, al Libro de Oración Común clásico y a los himnos, al Cuadrilátero de Lambeth y a la Declaración de Jerusalén. Está disponible impreso y como aplicación para el teléfono (en inglés).

To Be a Christian ha sido aprobado por la Fraternidad de Iglesias Anglicanas del Sur Global. Si la Comunión Anglicana Global adoptara un catecismo así, podría completarlo con un breve catecismo de la propia Declaración de Jerusalén.

Referencias

J. I. Packer y R. T. Beckwith, The Thirty-nine Articles: Their Place and Use Today (Latimer Trust, 2006 [1984])

Oliver O’Donovan, On the Thirty Nine Articles: A Conversation with Tudor Christianity (Paternoster Press, 1986)

Gerald Bray, The Faith We Confess: An Exposition of the Thirty-nine Articles (Latimer Trust, 2009)

GAFCON Theological Resource Group, Being Faithful: The Shape of Historic Anglicanism Today (Latimer Trust, 2009)

Charles Raven (ed.), The Truth Shall Set You Free: Global Anglicans in the 21st Century (Latimer Trust, 2013)

To Be a Christian: An Anglican Catechism (Crossway, 2020; Anglican House Publishers, 2026)

Notas

Son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

  1. Las palabras citadas como del artículo VI («pueden probarse por testimonios certísimos de la Sagrada Escritura») son del artículo VIII, «De los tres Credos». Y la frase entera del artículo XIX dice: «Así como la Iglesia de Jerusalén, la de Alejandría y la de Antioquía han errado, así también ha errado la Iglesia de Roma, no solo en su modo de vivir y en la forma de sus ceremonias, sino también en materias de fe». Volver al texto (nota del editor E1)

  2. El Catecismo de Heidelberg (1563) es un catecismo reformado, hecho en el Palatinado. El Concilio de Trento (1545-1563) condenó doctrinas de los reformadores. Se clausuró antes de la Confesión de Westminster (1646) y de la forma definitiva de los Treinta y Nueve Artículos (1571). Volver al texto (nota del editor E2)

  3. La norma doctrinal de los anglicanos son los formularios. La cláusula 4 de la Declaración de Jerusalén dice que los Treinta y Nueve Artículos «contienen la verdadera doctrina de la Iglesia, conforme a la Palabra de Dios, y que tienen autoridad para los anglicanos de hoy». El artículo XXXIV dice: «No es necesario que las tradiciones y ceremonias sean en todas partes las mismas o del todo semejantes […], con tal que no se ordene nada contra la palabra de Dios». Volver al texto (nota del editor E3)

  4. «Su Majestad la Reina» está en el artículo XXXVII, «De los magistrados civiles». El XXXVIII trata «De los bienes de los cristianos, que no son comunes». Volver al texto (nota del editor E4)

Original: Confessing the Faith: Protestant Articles of Religion (Jerusalem Declaration 4), de Stephen Noll.

Publicado en Anglican Compass el 5 de mayo de 2026 y revisado el 8 de julio de 2026. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

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