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E. A. Litton: un teólogo evangélico y católico

Por Joseph Whitenton

Publicado el · 7 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: E.A. Litton: An Evangelical and Catholic Theologian (en inglés)

Grabado de la iglesia de St Clement, en Oxford, vista desde la orilla del río, con una barca en primer plano
La iglesia de St Clement, Oxford, grabado publicado por J. H. Parker, 1835. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: La iglesia de St Clement, Oxford

Sobre los anglicanos pesa a veces el estereotipo de que no tienen buena teología. Puede que tengamos una gran liturgia, una predicación que inspira y un culto hermoso, pero no siempre se nos ve como un pueblo teológico. En este artículo espero desmentir ese rumor presentándole a E. A. Litton, una joya olvidada de la teología de la que quizá no haya oído hablar.

Pero antes quiero animar a todos los cristianos, y en especial a los anglicanos, a que se interesen por su propia doctrina. El estudio de la teología da fruto de verdad. Como dice Kevin Vanhoozer en su libro Faith Speaking Understanding, la doctrina «orienta para dar un testimonio fiel, para hablar con entendimiento».

La doctrina tiene un propósito. La doctrina es para el culto y el discipulado. Muchísimos teólogos sistemáticos anglicanos excelentes han contribuido a esta disciplina maravillosa, desde Richard Hooker (en inglés) en el siglo XVI hasta el recordado y gran John Webster en este siglo. Y otros gigantes menos conocidos han ayudado a establecer una manera propiamente anglicana de hablar de nuestra fe y de entenderla.

Un párroco de pueblo olvidado

Entra en escena Edward Arthur Litton, pastor y teólogo anglicano de finales del siglo XIX. Litton sirvió en tres iglesias de pueblo en Inglaterra, y la mayor parte de su vida fue bastante oscura. Su obra maestra, una teología sistemática en dos volúmenes (que reeditó el gran estudioso de la Reforma y del Nuevo Testamento Philip E. Hughes), es lo único por lo que se le recuerda. Esta obra brillante fue un libro de texto anglicano de referencia durante casi un siglo.

El Dr. Litton es innegablemente protestante, y con orgullo. Pero, aunque Litton ve la tradición anglicana como reformada en sentido amplio, es cuidadoso y minucioso en todos sus juicios, no está atado con rigidez a un sistema y conversa siempre con toda la Iglesia. Su tratamiento de la elección y de la expiación no lo coloca del todo ni en el campo calvinista ni en el arminiano. Al más puro estilo anglicano, Litton se detiene donde se detiene la Escritura:

Solo podemos inclinar la cabeza ante el misterio. Por un lado, se nos asegura que Dios amó de tal manera al mundo que dio por él a su Hijo unigénito, y con esto no se puede conciliar un decreto antecedente de reprobación; por otro, la Escritura afirma, y la experiencia prueba, que al llevar a cabo este designio la acción divina sigue un método de selección; que la verdadera Iglesia, en la presente dispensación de las cosas, es siempre un remanente escogido por gracia.

— E. A. Litton, Introduction to Dogmatic Theology (publicada originalmente en 1892)

Bíblico y centrado en Cristo

Muchas veces veo a anglicanos que intentan meter nuestra tradición a la fuerza en otra distinta. Deberíamos recordar lo sencillamente bíblico y lo sobrio que es el camino anglicano. Los anglicanos, en sus mejores momentos, saben no ir demasiado lejos ni decir demasiado poco. Litton se aferra a las palabras de la Escritura, pero no tiene afán por embutirlas en un sistema bien ordenado. Escuche cómo es capaz de reconocer los puntos fuertes de dos encarnizados rivales de la historia de la Iglesia:

Y así, puede que los combatientes no estén en realidad tan enfrentados como habían supuesto. El calvinista más extremo puede conceder que hay lugar para todos si quieren entrar; el arminiano más extremo debe conceder que la redención, en su pleno sentido bíblico, no es privilegio de todos los hombres.

— Litton, Introduction to Dogmatic Theology

Litton recorre cada locus de la teología sistemática con humildad de espíritu, con atención a la tradición y, sobre todo, con un compromiso con la Palabra de Dios que se ve de forma singular en los anglicanos. Su índice de nombres es como un salón de la fama de los teólogos cristianos: Anselmo, Tomás de Aquino, Agustín, Belarmino, Calvino, Chemnitz, Gerhard, Lutero, Melanchthon, Hooker, Orígenes y Tertuliano. En él hay, sin duda, algunos anglicanos importantes, pero, en general, Litton no intenta defender un acuerdo anglicano como un fin en sí mismo. Más bien, da ejemplo de la clase de catolicidad evangélica que, a mi juicio, los anglicanos deberían defender más de lo que lo hacen.

Su enfoque centrado en Cristo y fiel a la Reforma se nota sobre todo en el núcleo de su obra: una sección de cristología especialmente minuciosa. Litton se adentra en una exposición profunda de los concilios de la Iglesia antigua, de la doctrina de la satisfacción de Anselmo y de los debates entre reformados y luteranos de la Reforma (en inglés) tardía. En su prosa brillante, Cristo es el centro de todo:

La persona de Cristo es el fundamento de su obra, pero la obra misma consiste en restaurar las relaciones normales entre el hombre y Dios… vino a efectuar una reconciliación entre el hombre y Dios, separados por el pecado, y a establecer un nuevo orden espiritual, del cual él mismo sería la cabeza y su Iglesia la manifestación visible.

— Litton, Introduction to Dogmatic Theology

Evangélico y católico

Litton es un protestante con sentido de Iglesia. Espera que Dios use los medios de gracia para acercarnos a él. Fíjese en lo bien que escribe Litton sobre la eucaristía:

Se acerca porque es mandato de Cristo que lo haga; porque en ella «anuncia la muerte del Señor», da testimonio ante la Iglesia de que su esperanza de salvación descansa en la expiación, y ante el mundo de que no se avergüenza de la cruz de Cristo; porque este verbum visibile le aplica también a él en particular lo que la palabra predicada declara en términos generales; porque esta ordenanza está especialmente pensada para avivar su amor al Salvador y aumentar su fe; porque en ella experimenta, como en ningún otro rito cristiano, su unidad con todos los que aman a Cristo.

— Litton, Introduction to Dogmatic Theology

Unidad, esa es la palabra. Litton nos muestra que la Reforma y la catolicidad van juntas (en inglés). No tenemos por qué avergonzarnos de los credos, del gobierno de la Iglesia ni de la práctica sacramental de nuestra herencia católica (universal). Tampoco tenemos que restar importancia al compromiso con la Escritura, a la gracia incondicional de Dios ni al acento en Cristo de nuestra herencia evangélica. Los anglicanos siempre han mantenido en equilibrio estos dos polos.

Aun así, la visión de la catolicidad evangélica es un camino menos claro que los que han tomado otros cristianos. Habrá ambigüedad, y eso está bien, incluso en el terreno de la dogmática. Lo verá en Litton y en otros grandes dogmáticos anglicanos, como Webster y Sonderegger. No siempre hay respuestas nítidas. Los que tengan el valor de aceptar este desafío e «inclinarse ante el misterio» no tendrán un magisterio infalible ni una tradición escolástica blindada que responda a todas las preguntas. Tendremos que hacer este trabajo difícil junto a los hermanos y hermanas de la Iglesia. Ese es el lugar de la doctrina. Eso significa encontrar amigos fieles en esta vida, pero también hacerse amigo de los santos que ya partieron. Eso es lo que significa hacer teología «católica», «conforme al todo» (en palabras del catecismo de la Iglesia Anglicana en Norteamérica [ACNA], To Be a Christian (en inglés)).

Ojalá Litton pueda ser uno de esos santos para usted. A lo largo de los siglos se mantiene una gran conversación. La teología nos prepara para el cielo, donde veremos a nuestro Señor cara a cara. Es un servicio a Dios, no un ejercicio de especulación inútil. No crea los rumores. Tomen y lean, hermanos anglicanos.

Original: E.A. Litton: An Evangelical and Catholic Theologian, de Joseph Whitenton.

Publicado en Anglican Compass el 23 de septiembre de 2025. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass.

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