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Los formularios: guía anglicana para principiantes

Por Chris Findley

Publicado en inglés el 18 de enero de 2025 · 12 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: The Formularies: A Rookie Anglican Guide (en inglés)

Portada impresa en 1683 del libro de Homilías de la Iglesia anglicana, con el título en grandes letras sobre papel envejecido
Portada de «Ciertos sermones u homilías», Anónimo, 1683. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: Portada de «Ciertos sermones u homilías»

«¿Qué creen los anglicanos? (en inglés)». A muchos anglicanos, tanto a los que acaban de llegar al camino anglicano como a los que lo siguen desde hace años, les cuesta responder a esta pregunta de forma breve y segura. A lo largo del siglo XX, la claridad sobre la teología y la doctrina anglicanas se fue enturbiando cada vez más. Contribuyeron a ello varios factores, entre ellos una mayor presión cultural, un secularismo creciente y la falta de rigor histórico, bíblico y teológico. En los últimos 150 años han decaído el conocimiento de los documentos fundacionales del anglicanismo, conocidos comúnmente como «los formularios», y la fidelidad a ellos.

¿Qué son los formularios?

Los formularios anglicanos son los Treinta y Nueve Artículos (en inglés), el Libro de Oración Común (en inglés) y el Ordinal (el servicio para ordenar al clero). Hay buenas razones para sostener que los Libros de Homilías cumplen también esta función. Estos documentos de los primeros años de la independencia del anglicanismo respecto de la Iglesia católica romana fueron sobre todo obra del arzobispo Thomas Cranmer (en inglés) (1489-1556). Su autoridad intrínseca puede entenderse de modo parecido a la de los documentos fundacionales de los Estados Unidos, que siguen teniendo autoridad mucho después de la Revolución estadounidense. Esos documentos aclaran las creencias y los valores que deben regir nuestra nación. No son algo que estemos llamados a dejar atrás, sino algo que estamos llamados a vivir cada vez más a fondo.

Los formularios anglicanos se han entendido históricamente de manera parecida. Si no se entienden así, responder a la pregunta del principio se vuelve mucho más subjetivo, o incluso imposible. Sin ancla, el barco va a la deriva. Lo hemos visto una y otra vez en las últimas generaciones de la Iglesia, en las que demasiadas personas se han quedado preguntándose: «¿Qué creen los anglicanos?». Los formularios dan a la doctrina de la Iglesia cohesión y claridad.

Los Treinta y Nueve Artículos

Los Treinta y Nueve Artículos de Religión pasaron por varias versiones antes de su revisión final en 1571. Los Artículos son declaraciones breves sobre puntos teológicos clave que nos unen a la Iglesia universal e histórica de Jesús y muestran nuestro compromiso con los principios básicos de la Reforma.

Por ejemplo, los cinco primeros artículos tratan de los grandes puntos en que coinciden todas las iglesias cristianas, como la Santa Trinidad, la encarnación y la resurrección de Jesús. La sección siguiente, la más extensa de los Artículos, trata de las posiciones de la Reforma que llevaron a la Iglesia anglicana a separarse de la Iglesia católica romana (el divorcio de Enrique VIII fue la razón principal de nuestra separación). (nota del editor E1)

Nota del editor · E1

John Jewel da otra razón en su Apología de la Iglesia Anglicana (1562): «hemos vuelto a la Iglesia primitiva de los antiguos padres y de los apóstoles, esto es, a los orígenes y comienzos, como a las fuentes» (párr. 167). Lo explica Ray Sutton en «El camino anglicano: católico y reformado a la vez», el primer artículo de esta serie.

El artículo VI pone la Sagrada Escritura en la cima de la autoridad para los anglicanos cuando dice

de modo que lo que no se lee en ella ni puede probarse por ella [las Escrituras] no ha de exigirse a nadie para que sea creído como artículo de la fe, ni para que sea tenido por requisito necesario para la salvación.

— Libro de Oración Común de 2019, p. 773

Nota del editor

Los Artículos se citan en la traducción castellana del Libro de Oración Común de 1662. El autor los cita por el Libro de Oración Común de 2019, que recoge los Artículos de 1571.

La doctrina protestante de la fe sola como fundamento de nuestra justificación está en el artículo XI:

Somos tenidos por justos delante de Dios solo por el mérito de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por la fe, y no por nuestras propias obras o merecimientos.

— Libro de Oración Común de 2019, p. 776 (el énfasis es mío)

Los Artículos son breves, pero claros. Son confesionales, y así se quiso que fueran cuando se escribieron. Como indica J. I. Packer:

El primer objetivo de Cranmer al compilar sus Artículos era que establecieran, en esa situación, un mínimo necesario de orden doctrinal, fijando los límites de lo que el clero anglicano podía creer.

— J. I. Packer, The Thirty-Nine Articles: Their Place and Use Today (Latimer House, 2006), p. 39

La suma de la teología anglicana

Generaciones de clérigos ingleses tuvieron que suscribir los Artículos, y eran la base de la manera en que la Iglesia se entendía a sí misma. En Anglicanism: A Reformed Catholic Tradition, Gerald Bray dice: «La suma de la teología anglicana puede ser más que los Artículos, pero no menos». Nuestro primer paso para entender la teología y la doctrina anglicanas deberían ser los Treinta y Nueve Artículos (en inglés). En ellos aprendemos lo que la Iglesia cree sobre la autoridad de la Biblia, la función de los sacramentos, la naturaleza de la Iglesia, la predestinación y muchas otras preguntas frecuentes.

En las Declaraciones Fundamentales de la Provincia, la Iglesia Anglicana en Norteamérica (ACNA) dice:

Recibimos los Treinta y Nueve Artículos de Religión de 1571, tomados en su sentido literal y gramatical, como expresión de la respuesta anglicana a ciertas cuestiones doctrinales que se discutían en aquel tiempo, y como expresión de principios fundamentales de la auténtica fe anglicana.

— Libro de Oración Común de 2019, p. 767

El Libro de Oración Común

El primero de los libros de oración anglicanos apareció en 1549, con revisiones posteriores en 1552, 1559, 1604 y 1662. La orientación general de cada revisión refleja el tira y afloja teológico que agitó Inglaterra en esos años. La cuestión no era tanto si la Iglesia inglesa era reformada como de qué manera lo era. El Libro de Oración Común de 1662 llegó a ser el libro de oración normativo de la Iglesia anglicana (y lo siguió siendo durante siglos), y se tiene comúnmente por una de las obras cristianas más poéticas e influyentes fuera de las Sagradas Escrituras.

Desde hace mucho, el Libro de Oración se considera una fuente con autoridad para la fe y la práctica anglicanas, en especial la versión de 1662. Aunque las provincias han hecho a menudo libros adaptados a su lugar, que rigen el culto de sus iglesias, el Libro de Oración de 1662 (en inglés) sigue siendo la norma de autoridad teológica. Como firmante de la Declaración de Jerusalén (en inglés) (2008), la ACNA «sostiene el Libro de Oración Común de 1662 como norma verdadera y con autoridad para el culto y la oración».

El Libro de Oración en su contexto

Recordemos que el Libro de Oración Común no existe aislado del resto de los formularios anglicanos. El Libro de Oración es la puesta en práctica, en oración y en expresión litúrgica, de la teología que contienen los Artículos y las Homilías. Es profundamente bíblico en su contenido y en su enfoque. Nos equivocamos si vemos el Libro de Oración como una fuente de teología por sí misma, independiente de la teología que dio forma a su composición y la sostuvo.

En el Libro de Oración Común encontramos los ritos que rigen la vida religiosa de la Iglesia anglicana. Desde el oficio diario (en inglés) hasta la Comunión (en inglés), el bautismo (en inglés), la confirmación (en inglés), el matrimonio y la sepultura de los difuntos, estos ritos no solo declaran, sino que también enseñan. No solo proclaman lo que cree la Iglesia, sino que también la instruyen a medida que recorre, año tras año, el calendario cristiano (en inglés) o pasa por cada acontecimiento de la vida cristiana. Como más del 80 % del Libro de Oración Común es Escritura, se ve con claridad que cada página subraya la centralidad de la Escritura y su autoridad.

El Ordinal

En las páginas del Libro de Oración Común está «La forma y manera de ordenar Presbíteros», junto a los ritos para la ordenación de diáconos y la consagración de obispos. A todos ellos juntos se les llama comúnmente «el Ordinal». Aunque el Ordinal mantuvo las tres órdenes históricas del ministerio, también reformó la manera en que la Iglesia las entendía.

Estas órdenes se arraigaron a propósito en la Sagrada Escritura, norma de vida y de ministerio para quienes buscaban la ordenación. La prioridad del ordenando era predicar el Evangelio y combatir la herejía. Hay un cambio deliberado, ya desde el primer Ordinal de Cranmer, escrito en 1550, que se aleja de una visión del ministerio demasiado jerárquica y con demasiado peso en lo sacramental. Este rasgo propio marcó un alejamiento del catolicismo romano de la época.

Mensajeros, atalayas y mayordomos

Está claro que el Ordinal espera del clero de la Iglesia mucho más que dirigir liturgias. Por ejemplo, en la exhortación que el obispo dirige al candidato no se menciona en absoluto la función sacramental del presbítero. Eso no significa que los sacramentos se descuiden o se rebajen, sino que se les da otro lugar. El clero está llamado «a ser mensajeros, atalayas y mayordomos del Señor; a enseñar y prevenir, a apacentar y proveer a la familia del Señor». Más adelante, el obispo dice que los presbíteros han de

… considerar cuán estudiosos deben ser en leer y aprender las Escrituras, y en formar las costumbres, tanto las suyas propias como las de aquellos que especialmente les pertenecen, según la regla de las mismas Escrituras.

— 1662 Book of Common Prayer, International Edition (InterVarsity Press, 2021), pp. 601-602

El Ordinal sí trata de la necesidad de administrar con diligencia la doctrina, los sacramentos y la disciplina de la Iglesia. Pero todo eso se arraiga en el compromiso con la autoridad de la Biblia y en la sumisión a ella, para evitar los excesos, abusos y prácticas supersticiosas que tanto abundaban antes de la Reforma. El Ordinal dio además a los anglicanos una manera de escoger, formar, ordenar y consagrar a estos ministros sin depender de la Iglesia católica romana, una cuestión importante después de la ruptura de la Iglesia anglicana con Roma.

Los Libros de Homilías

En los años inmediatamente posteriores a la independencia de la Iglesia anglicana respecto de Roma, hacía falta instruir al pueblo de Inglaterra en lo que creía esta Iglesia. En 1547, Thomas Cranmer (en inglés) se puso a reunir un conjunto de 12 sermones que presentaran una teología sistemática y arraigaran firmemente a los oyentes en la enseñanza de la Reforma inglesa.

En los años anteriores hubo muchos vaivenes: la Iglesia avanzó hacia el protestantismo (con Enrique VIII y Eduardo VI), luego volvió hacia el catolicismo romano (con María) y por fin alcanzó cierto equilibrio con Isabel, en 1563. Con tantos cambios, los miembros de la Iglesia estaban confundidos y desorientados. Gran parte del clero tenía poca formación en la Escritura y en la doctrina. Por eso, la Iglesia de Inglaterra publicó un segundo libro en 1563, durante el reinado de Isabel.

El contenido de las Homilías

El primer libro contiene cinco sermones sobre temas doctrinales centrales, y las demás homilías tratan cuestiones más amplias de la vida cristiana. Por ejemplo, el primer sermón del Primer libro de Homilías trata de la Escritura, lo que muestra la prioridad que sus autores daban a la Biblia. Después, las Homilías pasan a temas como el pecado, la justificación, la salvación y el amor cristiano. El Segundo libro de Homilías trata una gran variedad de cuestiones del ministerio y de la vida de la Iglesia, entre ellas los sacramentos (en inglés), la limosna y la oración, además de sermones contra la glotonería, la idolatría y la ociosidad.

¿Cómo debemos entender hoy nuestra relación con los Libros de Homilías? Sobre todo, debemos verlos como explicación, ampliación y exposición de los Treinta y Nueve Artículos. Por ejemplo, el artículo IX habla del pecado original como

el vicio y la corrupción de la naturaleza de todo hombre que naturalmente es engendrado de la descendencia de Adán… es, por su propia naturaleza, inclinado al mal.

— Libro de Oración Común de 2019, p. 776

El artículo sobre esta doctrina cristiana, tan central, ocupa solo un párrafo. Pero si acudimos al Primer libro de Homilías, el sermón «Sobre la miseria de todo el género humano» da una explicación mucho más completa de ese artículo. Así, las Homilías desarrollan muchos conceptos doctrinales de los Artículos.

Reflexiones finales

Como dice Gerald Bray:

El arzobispo Thomas Cranmer concibió los formularios históricos para dar a la Iglesia inglesa una base sólida en las tres áreas fundamentales de su vida: la doctrina, la devoción y la disciplina.

— Gerald Bray, The Faith We Confess: An Exposition of the Thirty-Nine Articles (Latimer House, 2009), p. 1

Aunque el anglicanismo es amplio y diverso, tiene su propia identidad y su propia teología. Hay un campo en el que jugar y explorar, pero también límites que, si se cruzan, lo dejan a uno fuera del campo. Ignorar los formularios es unirse a Esaú, que renunció neciamente a su primogenitura.

Un ancla en la tormenta

Los formularios son un ancla muy necesaria para una iglesia sacudida por la tormenta. Deben verse juntos, como observa Tim Patrick:

Los formularios solo pueden entenderse del todo cuando se entienden juntos, como parte de un conjunto de documentos preparado con cuidado, cada uno pensado para hacer avanzar la causa protestante en un frente distinto, pero todos en armonía entre sí.

— Tim Patrick, Anglican Foundations (Latimer House, 2018), p. 2

«¿Qué creen los anglicanos?» no es una pregunta imposible de responder. Pero exige que volvamos a familiarizarnos con la historia del anglicanismo y con sus fundamentos teológicos. Puede que exija renunciar a algunas de nuestras inclinaciones y de nuestras suposiciones mal informadas. Tenemos una herencia hermosa y rica. Tenemos una manera propia y rica de compartir el Evangelio sin ser excéntricos ni distantes. Muchas personas de hoy encuentran en el camino anglicano una manera atractiva de seguir a Jesús. Cuando nos pregunten «¿Qué creen los anglicanos?», tengamos una respuesta lista y sólida.

Original: The Formularies: A Rookie Anglican Guide, de Chris Findley.

Publicado en Anglican Compass el 18 de enero de 2025 y revisado el 31 de agosto de 2026. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.