Saltar al contenido
Anglicanismo.com, inicio Menú Oficio diario

¿Pastores o presbíteros anglicanos? Introducción a las sagradas órdenes anglicanas

Por Duane Miller

Publicado el · 11 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: Anglican Pastors vs. Priests? An Introduction to Anglican Holy Orders (en inglés)

Grabado de Richard Hooker, autor de las Leyes del gobierno eclesiástico, de medio cuerpo, con un libro en la mano
Richard Hooker, Wenceslaus Hollar, siglo XVII. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: Richard Hooker

Soy ministro anglicano a tiempo completo desde 2005, cuando mi esposa y yo nos mudamos a Oriente Medio como obreros transculturales (es decir, misioneros). Sin embargo, no fui ordenado al diaconado hasta 2017, ni al presbiterado hasta 2018.

De 2005 a 2017 trabajé en ministerios de evangelización, discipulado (en inglés) y enseñanza, primero en Oriente Medio y después en los Estados Unidos. Enseñaba o predicaba con regularidad en iglesias, defendía la fe cristiana frente a las objeciones musulmanas y ayudé a fundar un seminario en Nazaret (Israel), donde fui decano y profesor.

En esos años, varios hombres piadosos me preguntaron: «¿Por qué no eres presbítero?» o «¿Por qué no te ordenas?». A veces me decían que yo ya hacía el trabajo de un presbítero, así que ¿por qué no ser reconocido como tal?

Mientras estuvimos en Oriente Medio, la respuesta era sencilla: el obispo del lugar no ordena a extranjeros. Así de simple. Cuando volvimos a los Estados Unidos, fui a ver a mi obispo de allí para preguntarle por la ordenación. Para entonces ya había reflexionado mucho sobre la pregunta principal de este artículo: ¿qué es el presbiterado anglicano?

Las sagradas órdenes

Empecemos por las tres sagradas órdenes. A lo largo de la historia ha habido muchas órdenes en la Iglesia, y no todas requerían ordenación. Por ejemplo, el lector, que tenía autorización para leer la Escritura durante la liturgia, o el exorcista, que tenía autorización para expulsar demonios: esas eran órdenes.

Desde los primerísimos días de la Iglesia católica (universal) hubo tres sagradas órdenes:

  1. Obispos/supervisores
  2. Ancianos/presbíteros (priests)
  3. Diáconos

Estas órdenes sí requerían la imposición de manos:

No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.

— 1 Timoteo 5:22

No es seguro que el Nuevo Testamento distinga con claridad entre el oficio de supervisor u obispo y el de anciano o presbítero. Lo más probable es que distintas iglesias locales tuvieran prácticas distintas. Sin embargo, a mediados del siglo II el reconocimiento católico de tres sagradas órdenes (diácono, presbítero, obispo) era universal. Cuesta imaginar que eso ocurriera tan deprisa y en todas partes si los propios apóstoles no hubieran respaldado con fuerza esa práctica.

Diáconos

El oficio de diácono (un sustantivo griego que significa «servidor») tenía una enorme importancia en la Iglesia antigua. Los diáconos se encargaban de repartir las limosnas de la iglesia entre las vírgenes, las viudas y los pobres, y en algunos lugares se les confiaban los rollos o los códices que eran la única colección de las Sagradas Escrituras (en inglés) de la iglesia local.

Presbíteros (priests)

La figura del presbítero venía de la sinagoga, y la palabra significa «anciano». El sustantivo inglés moderno priest es una deformación del sustantivo griego «presbítero»: presbyter → prester → priest. En la Iglesia antigua, el presbítero era el dirigente cristiano en cuya casa se celebraba el culto local; por eso, lo más probable es que presidiera la celebración del acto principal del culto cristiano: la Santa Comunión (en inglés).

Obispos

Hay un tipo particular de presbítero, que tiene una vocación y un llamamiento especiales para ejercer la supervisión sobre sus compañeros presbíteros: el obispo. La palabra griega es episkopos, y el sustantivo inglés bishop es (¡sorpresa!) una deformación de esa palabra: episkopos → biscop → bishop. En 1 Timoteo vemos que la principal diferencia entre el obispo y el diácono es que el primero tiene autoridad para enseñar.

Eso no significa solo ponerse delante de la gente y hablar. Significa delinear, resumir y exponer el núcleo de la doctrina que Jesús entregó a sus apóstoles y que llegó después hasta nuestra generación. El obispo es un tipo de presbítero. El diácono no lo es. Aun así, cada una de las tres órdenes tiene entidad propia.

¿Qué es la ordenación?

Así pues, ¿qué diferencia hay entre un ministro laico y un ministro de una de las sagradas órdenes? Los catecismos anglicanos dicen sobre esto cosas distintas, y no del todo claras. El catecismo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana), de la que soy presbítero, propone:

La ordenación es el oficio por el cual, mediante la oración y la imposición de manos, nuestro Señor Jesucristo concede la gracia del Espíritu Santo y la autoridad a los que son hechos obispos, presbíteros y diáconos.

Eso nos dice algo sobre cómo se hacen las ordenaciones (con oración e imposición de manos), y que lo que de verdad ocurre en la ordenación, sea lo que sea, ocurre por el Espíritu.

Encontramos algunos detalles más en un catecismo más reciente, el de la Iglesia Anglicana en Norteamérica (ACNA):

122. ¿Qué es la ordenación?

Por medio de la oración y de la imposición de las manos del obispo, la ordenación consagra, autoriza y capacita a personas llamadas a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio de la Palabra y el Sacramento. (1 Timoteo 1:5; 5:22; Hechos 6:6)

123. ¿Qué gracia da Dios en la ordenación?

En la ordenación, Dios confirma los dones y el llamamiento de los candidatos, les comunica el don del Espíritu Santo para el oficio y la obra de obispo, presbítero o diácono, y los aparta para actuar en nombre de la Iglesia y en el nombre de Cristo.

Hay que fijarse aquí en dos cosas más sobre las sagradas órdenes. La primera: quienes las reciben son apartados. Yo lo entiendo así: estas personas son apartadas para vivir con una rectitud y una santidad ejemplares.

La segunda: hay una cuestión de autoridad. El ministro ordenado tiene autoridad para «actuar en nombre de la Iglesia» y representarla. Los católicos romanos llegarían a decir que el presbítero (pero no el diácono) actúa en lugar de Cristo, como una representación de Cristo. Muchos anglicanos (aunque no todos) se sentirían incómodos con ese lenguaje. Tenemos una teología del presbiterado, pero, sean lo que sean las sagradas órdenes anglicanas, no son las sagradas órdenes católicas romanas.

Cuando un presbítero anglicano pasa a ser presbítero católico romano, tiene que ser ordenado de nuevo, porque la Iglesia católica romana no reconoce la validez de nuestras órdenes. Sin embargo, a menudo reconoce la validez de nuestras vocaciones presbiterales, y por eso con frecuencia se ordena para el ministerio católico romano a clérigos anglicanos casados. Los anglicanos, en cambio, reconocen la validez de las órdenes católicas romanas y ortodoxas, y no exigen que esos clérigos sean ordenados de nuevo.

La autoridad: tan sencilla como la A, la B y la C

¿Qué es la autoridad? Significa que, cuando alguien con autoridad hace algo, la gente no lo pone en duda. Los diáconos, los presbíteros y los obispos tienen distintos grados y ámbitos de autoridad.

Diáconos

El diácono ayuda al presbítero o al obispo en su trabajo. Tiene el honor de leer el Evangelio durante el culto y de ayudar a quien preside la Santa Comunión. Prepara la mesa del Señor y la recoge. Aunque cualquier cristiano bautizado puede bautizar a otro, no es raro que los diáconos bauticen (en inglés) a los nuevos cristianos.

Presbíteros (priests)

El presbítero tiene autoridad para la A, la B y la C:

A de absolución (en inglés)

El presbítero puede absolver a las personas de sus pecados. En esto los anglicanos tienen opiniones distintas. Unos dicen que el presbítero solo asegura al pueblo lo que Dios ha hecho en Cristo. Otros toman muy en serio textos como Juan 20:23 y entienden que el presbítero tiene autoridad, como delegado de Cristo, para retener o remitir a las personas sus pecados.

B de bendición

En la liturgia anglicana, un diácono o un laico puede pronunciar la bendición diciendo algo como «El Señor nos bendiga y nos guarde», pero el presbítero tiene autoridad para bendecir directamente al pueblo de Dios: «El Señor los bendiga y los guarde».

C de consagración (en la Comunión)

Los ministros laicos o los diáconos pueden, cuando están autorizados, repartir el pan y el vino en la Santa Comunión (en inglés). Sin embargo, la manera anglicana de entender las sagradas órdenes, en todas sus variantes, deja claro que los ministros laicos y los diáconos no tienen autoridad para consagrar el pan y el vino en la Santa Comunión. Solo los presbíteros pueden hacerlo.

Además, el presbítero tiene el privilegio y la responsabilidad de enseñar. Pero esta palabra tiene aquí un sentido especial. No significa dirigir un grupo de conversación. No significa contar el propio testimonio, ni tampoco predicar un sermón. Enseñar significa aquí exponer con autoridad la doctrina perenne de la Iglesia una, santa, católica y apostólica.

Obispos

El obispo es un presbítero entre presbíteros. Es un presbítero con la vocación particular de ser pastor de pastores. Dios sabe que, a lo largo de los siglos, los obispos de todas las iglesias han fallado muchas veces en este oficio. Pero aquello a lo que aspiramos es, la mayoría de las veces, algo inalcanzable; y en la aspiración misma hay gracia y fracaso, misericordia y pecado, todo a la vez. El obispo es, ante todo, presbítero, y solo después obispo. El obispo tiene autoridad para la confirmación, la ordenación y la disciplina.

Confirmación

La confirmación es otra clase de imposición de manos, para que el cristiano bautizado pueda hacer una profesión de fe personal y voluntaria. En la confirmación (en inglés), el obispo pide que el discípulo sea lleno del Espíritu Santo. El obispo actúa como representante de la iglesia local (la diócesis) ante las demás iglesias locales y ante las iglesias del mundo.

Ordenación

Solo el obispo puede ordenar a otros ministros. Personalmente, yo diría que las sagradas órdenes son una continuación del ministerio apostólico. Todos los cristianos llevan adelante el ministerio de Cristo, pero los ministros ordenados lo llevan adelante de un modo apostólico.

Creo que esto es lo que la gente quería decir cuando me decía que yo ya hacía el trabajo de un presbítero. Me decían: «¡Aquí estás ejerciendo un ministerio apostólico! Estás evangelizando, haciendo discípulos y capacitando a la gente para el ministerio». La ordenación es el rito sacramental por el cual el obispo reconoce, mediante la oración y la imposición de manos, que ciertas personas han sido llamadas por Dios a continuar el ministerio apostólico.nota del editor E1

¿Y los pastores?

En el mundo evangélico, el título principal es pastor. ¿Qué significa eso para los anglicanos? Por lo general no usamos el sustantivo en sentido formal. En el lenguaje bíblico, el pastor es el que guía a las ovejas. El título suele reservarse para los ministros ordenados, pero hay excepciones. A un capellán laico de un hospital o de una cárcel se le podría llamar «pastor» sin objeción. A un ministro laico que dirige al pueblo en la Oración Matutina (en inglés) en una pequeña parroquia rural sin fondos para un presbítero se le podría llamar pastor.

En definitiva, el pastor es una función: el pastor guía a las ovejas. El peso teológico del título «pastor» (un título profundamente bíblico) tiene que ver con su trabajo de guiar, alimentar y proteger a las ovejas. Eso coincide en buena parte con los ministerios de quienes están en las sagradas órdenes, pero no del todo.

¿Funciona?

No lo sé. El cristianismo anglicano se remonta al siglo II; la Iglesia de Inglaterra independiente tiene solo 500 años, y la Comunión Anglicana, solo 150. La Comunión es, entonces, un proyecto bastante nuevo en la historia.

Nos hemos extendido por todo el mundo. Estamos presentes en casi todos los países del mapa. Pero nos dividen desacuerdos doctrinales sobre la Escritura, la sexualidad humana, el matrimonio y el rito sacramental del santo matrimonio. Muchas comunidades anglicanas mantienen la doctrina histórica sin que la Comunión las reconozca oficialmente. Varias provincias de la Comunión se han apartado, en mayor o menor grado, del anglicanismo bíblico y tradicional.

Les hablo con toda franqueza. Sé que algunos de ustedes están pensando en recibir las órdenes anglicanas: no se fijen en el desorden actual. La Iglesia de cada momento siempre tiene algún desorden. Consideren las órdenes. Consideren el fundamento bíblico y apostólico (en inglés). Fíjense en la visión de un solo cuerpo y en la manera de entender la autoridad. Si al leer esto les encanta o les atrae, hablen con un obispo de su zona (o con dos o tres) y exploren la posibilidad de un nuevo camino (en inglés).

Notas

Son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

  1. Los Treinta y Nueve Artículos cuentan las órdenes (y también el matrimonio, que el autor llama más abajo «rito sacramental») entre «los cinco llamados comúnmente sacramentos», que «no han de tenerse por sacramentos del evangelio» y «no tienen la misma naturaleza de sacramentos que el bautismo y la Cena del Señor, porque no tienen ningún signo visible ni ceremonia ordenados por Dios». Sacramentos del evangelio hay dos: el bautismo y la Cena del Señor (artículo XXV, en nuestra edición del Libro de Oración Común de 1662). Volver al texto (nota del editor E1)

Original: Anglican Pastors vs. Priests? An Introduction to Anglican Holy Orders, de Duane Miller.

Publicado en Anglican Compass el 20 de mayo de 2019 y revisado el 20 de julio de 2026. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

Más artículos

Más de obispos y ministerio · Todos los artículos