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La Colecta de pureza: guía anglicana para principiantes

Por Peter Johnston

Publicado en inglés el 5 de febrero de 2024 · 8 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: The Collect For Purity: A Rookie Anglican Guide (en inglés)

Retrato de Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, sentado, con roquete blanco, ropa negra con vueltas de piel y un libro abierto en las manos
Retrato de Thomas Cranmer, Gerlach Flicke, 1545. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: Retrato de Thomas Cranmer

La Colecta de pureza es una de las joyas de la liturgia anglicana. Es una oración que atrae a primera vista y que, a la vez, invita a reflexionar a fondo: sobre la preparación del corazón para el culto, sobre la Trinidad y sobre los aspectos católicos y reformados del anglicanismo. ¡Qué bueno que tengamos tanto que pensar en una colecta que decimos todos los domingos!

La Colecta de pureza

Dios todopoderoso, a ti todos los corazones están abiertos, todos los deseos son conocidos, y a ti ningún secreto se te oculta: purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Espíritu Santo, para que te amemos perfectamente y glorifiquemos dignamente tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén. (Libro de Oración Común de 2019, pp. 106 y 124)

Preparar el corazón con pureza

La Colecta de pureza es la primera oración del oficio dominical de la Comunión (en inglés), y va justo después de la aclamación inicial. Su función es preparar el corazón para el culto a Dios.

Fíjese en la doble referencia al corazón. Primero, la colecta reconoce que el corazón está «abierto» ante Dios y que él lo «conoce» del todo, y que no cabe esconderle ningún «secreto». Segundo, la colecta pide que el Espíritu Santo purifique el corazón. Marion Hatchett relaciona esta segunda referencia al corazón con el Salmo 51:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10)

Yo propondría también una relación con las bienaventuranzas del Sermón del Monte de Jesús. En ellas, Jesús une la pureza de corazón con la visión de Dios.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Mateo 5:8)

A la luz de esta bienaventuranza, vemos por qué la Colecta de pureza es tan adecuada para el comienzo del oficio de la Comunión. Es en la Comunión, sobre todo, donde vemos a Cristo por la fe. De hecho, esta referencia inicial al corazón abre un círculo que se cierra justo antes de que recibamos a Cristo en la Comunión, cuando se nos indica: «aliméntense de él en sus corazones por la fe, con acción de gracias» (LOC 2019, pp. 120 y 136).

La Trinidad en la Colecta de pureza

¿Ha visto cómo la Colecta de pureza menciona a las tres personas de la Santa Trinidad?

El Padre

La primera mención es la invocación inicial a «Dios todopoderoso». Es verdad que el Hijo y el Espíritu también son Dios, pero el término «todopoderoso» se usa normalmente para el Padre, como en el Credo de los Apóstoles («Creo en Dios Padre todopoderoso», LOC 2019, p. 20) y en el Credo Niceno («Creemos en un solo Dios, el Padre todopoderoso», LOC 2019, p. 127). Además, lo que esta colecta atribuye a Dios tiene que ver con la omnisciencia, de la que a menudo se habla en relación con el Padre.

El Espíritu Santo

Segundo, la colecta pide a Dios (el Padre) que purifique el corazón por la inspiración de su Espíritu Santo. Aquí podemos relacionar esta petición con la enseñanza de Jesús de que el Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan:

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13)

El Hijo

Tercero, la colecta se presenta con autoridad «por Cristo nuestro Señor», en referencia al Hijo encarnado, Jesucristo.

La colecta refleja también la teología trinitaria de san Agustín. En su libro Sobre la Trinidad, Agustín sostiene que el Espíritu Santo toma su nombre de lo que el Padre y el Hijo tienen en común. Tanto el Padre como el Hijo son santos, y tanto el Padre como el Hijo son espíritu. Por eso es adecuado que Dios, por medio de Cristo, nos purifique por el Espíritu, que comparte la santidad divina.

Además, san Agustín propone que el Espíritu Santo también puede llamarse con propiedad Amor. Eso da sentido a lo que la colecta desea: «para que te amemos perfectamente y glorifiquemos dignamente tu santo Nombre». En otras palabras, ser purificados por el Espíritu Santo es lo que más necesitamos, en el fondo, para amar a Dios.

Una colecta católica y reformada

Raíces católicas

Esta colecta tiene una larga historia en la era católica de la Iglesia, que se remonta al primer milenio. Shepherd remonta su origen al erudito inglés del siglo IX Alcuino, que dirigió la reforma de la Iglesia bajo Carlomagno. Al principio se asoció con oficios especiales dedicados al Espíritu Santo, y más tarde, en Salisbury, se incorporó a las oraciones preparatorias del presbítero antes de la santa eucaristía (en inglés). La obra mística del siglo XIV La nube del no saber (The Cloud of Unknowing) también usó una versión de la colecta como oración inicial.(nota del editor E1)

Nota del editor · E1

Alcuino vivió hacia 735-804, así que fue un erudito del siglo VIII, no del IX.

En la Reforma inglesa, Cranmer quitó muchas de estas oraciones preparatorias, pero conservó la Colecta de pureza y la trasladó al comienzo de la liturgia de la Comunión en los Libros de Oración Común (en inglés) de 1549 y 1552. Así tomó una de las oraciones más hermosas de la tradición católica, que hasta entonces solo conocían el clero y los laicos instruidos, y la puso al alcance de toda la congregación, que ahora podía oírla. El Libro de Oración Común de 2019 (en inglés) permite además que toda la congregación diga junta la Colecta de pureza.

Renovación reformada

Cranmer hizo también dos cambios sutiles pero importantes en el contenido de la Colecta de pureza para ajustarla a la teología reformada. En su forma medieval (en latín), la colecta decía así:

Dios, ante quien todo corazón está abierto y todo deseo es conocido, y a quien ningún secreto se oculta: purifica los pensamientos de nuestros corazones por la infusión de tu Espíritu Santo, para que te amemos perfectamente y, meritoriamente, te glorifiquemos dignamente…

Cranmer cambió «infusión» por «inspiración» y suprimió la palabra «meritoriamente». Con esos cambios quería evitar todo enredo con la doctrina bajomedieval del mérito humano obtenido por una gracia infusa. En su libro Worship By Faith Alone, Zac Hicks rastrea este tipo de cambios en muchas oraciones y muestra cómo Cranmer quitó de forma sistemática las referencias al mérito humano y volvió a centrar el mérito solo en la obra de Cristo (véanse sobre todo las páginas 113-123). En este sentido, yo relacionaría también el cambio de la colecta con los Treinta y Nueve Artículos de Religión, que insisten en que somos justificados «solo por el mérito de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (artículo XI) y en que las buenas obras se hacen solo después de la justificación, por la «inspiración de su Espíritu» (artículo XIII).

El gran mandamiento

En conclusión, la Colecta de pureza está pensada precisamente para ayudarnos a cumplir el gran mandamiento del amor a Dios. Cuando le preguntan «¿cuál es el gran mandamiento en la ley?», Jesús responde citando Deuteronomio 6:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el primero y grande mandamiento. (Mateo 22:36-38; cf. Deuteronomio 6:4)

Nota del editor

El artículo en inglés dice «Mateo 22:36-28»; se corrige a 22:36-38.

La Colecta de pureza invoca al Espíritu Santo para que purifique el corazón, de modo que podamos «amar perfectamente» a Dios con todo nuestro corazón. Es la colecta perfecta para empezar el oficio en el que conmemoramos el amor perfecto de Cristo y devolvemos a Dios un amor perfecto en el poder del Espíritu. Como dice san Juan:

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:19)

Apéndice: piense en usar la versión tradicional

Quienes preparan las liturgias del domingo deberían pensar en usar la versión tradicional de la Colecta de pureza:

Almighty God, unto whom all hearts are open, all desires known, and from whom no secrets are hid: Cleanse the thoughts of our hearts by the inspiration of thy Holy Spirit, that we may perfectly love thee, and worthily magnify thy holy Name; through Christ our Lord. Amen.

Nota del editor

Este apéndice compara dos formas inglesas de la colecta, y su cuenta de sílabas solo vale para el inglés. Por eso se dejan en inglés. En castellano, el Libro de Oración Común de 1662 dice: «Dios todopoderoso, ante quien todos los corazones están abiertos, todos los deseos son conocidos, y a quien ningún secreto se le oculta: purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Espíritu Santo, para que te amemos perfectamente y glorifiquemos dignamente tu santo Nombre…».

He marcado en negrita las diferencias con la versión contemporánea. La primera diferencia es la más importante: unto whom («ante quien») en lugar de to you («a ti»). Unto whom no solo limita con acierto el uso de pronombres, sino que además resulta más poético. Fíjese en que cada una de estas frases tiene ocho sílabas:

…unto whom all hearts are open… (ocho sílabas) …and from whom no secrets are hid… (ocho sílabas) …that we may perfectly love thee… (ocho sílabas)

En la versión tradicional, estas tres frases de igual longitud dan a la colecta un núcleo rítmico. La versión moderna reduce la primera frase a siete sílabas («…to you all hearts are open…»), y eso descompone el ritmo de todo el conjunto.

Incluso en las iglesias que usan lenguaje contemporáneo en casi todo el culto, la Colecta de pureza tradicional funciona como una especie de marco, junto con el Padrenuestro, que casi todo el mundo dice en su forma tradicional. Conviene recordar que los pronombres antiguos (thou, thee, thy, thine) son los pronombres ingleses de trato más familiar. Por eso son especialmente adecuados para la Colecta de pureza (como para el Padrenuestro), porque crean un ambiente de intimidad con Dios al comienzo del culto dominical.

Original: The Collect For Purity: A Rookie Anglican Guide, de Peter Johnston.

Publicado en Anglican Compass el 5 de febrero de 2024 y revisado el 11 de octubre de 2024. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.