Los Treinta y Nueve Artículos · Dios y la Escritura
Entrega 2 de 38 · Artículo I · De la fe en la Santa Trinidad
Los Treinta y Nueve Artículos: Un Dios en Trinidad, y la Trinidad en unidad, artículo I
Por Henry Jansma
Publicado el · 6 min de lectura
Artículo de Henry Jansma publicado en Place for Truth, traducido y publicado aquí con permiso del autor. Original en Place for Truth: 39 Articles—One God in Trinity, Trinity in Unity (en inglés)
En el índice: Texto del artículo I
Los protestantes que no los conocen necesitan oír la voz de los Treinta y Nueve Artículos de Religión en este año del aniversario de la Reforma (véase la primera entrega). Los Artículos son también un gran estímulo para quienes, en las iglesias anglicanas de Norteamérica, anhelan una reforma continua que vuelva a la palabra de Dios. Pero antes de comenzar a examinar el artículo I, necesito explicar la naturaleza confesional única de los Artículos como parte de lo que los anglicanos llaman los «formularios históricos». En otras palabras, los Artículos de Religión no están pensados para leerse aislados, por así decirlo.
Los Artículos en relación con el Libro de Oración
Cuando reflexionamos sobre las declaraciones doctrinales de los Treinta y Nueve Artículos que todos los ministros deben suscribir, los anglicanos no nos quedamos simplemente ahí. Debemos ir más allá. El Libro de Oración también se incluye en nuestra suscripción. El Libro de Oración da forma a los Artículos, los Artículos regulan el Libro de Oración. Lo doctrinal se convierte en doxológico a través de la teología que subyace a los ritos autorizados y al orden de culto del Libro de Oración. Los anglicanos pueden hacer que el lenguaje del Libro de Oración sea más contemporáneo para que se entienda con claridad (artículo XXIV), pero no deben cambiar su teología subyacente. Los Artículos regulan el Libro de Oración.
Como escribió Robert Barron en la primera línea de un artículo sobre san Agustín: «…al final todo se reduce a una correcta descripción de Dios». Ha de haber un equilibrio adecuado entre la doctrina —descripciones apropiadas de las realidades de Dios, con Cristo en el centro, que glorifiquen a la divinidad y sean fieles a la tradición de la Iglesia, tradición que nace de las Escrituras y se rige por ellas— y el culto.
Este es el genio de Thomas Cranmer (1489-1556). Su teología se expresa en los Artículos y en el Libro de Oración. Se encuentra en la selección, ordenación y composición de las oraciones y exhortaciones, la selección y ordenación de las lecturas diarias de las Escrituras (el leccionario), y en la estipulación de las rúbricas para la acción litúrgica permitida y cualquier variación en las oraciones y exhortaciones. Los Artículos de Cranmer, y su selección y disposición de los textos, se basaban en la teología reformada continental ya establecida. Reformuló el principio de que «la forma en que adoramos» es «aquello que creemos» (lex orandi, lex credendi) para enseñar a las congregaciones inglesas las doctrinas reformadas de sola Escritura, solo Cristo, sola gracia, justificación solo por la fe, para la gloria solo de Dios.
¡Esta es la razón por la que los Treinta y Nueve Artículos de Religión se encuadernaban junto con los oficios del Libro de Oración Común de 1662! Fue para que la gente pudiera ver la base doctrinal de la liturgia en la Iglesia establecida. De este modo, el orden y la liturgia del Libro de Oración Común de 1662 conservan una cualidad confesional. Este es el principio anglicano de que la doctrina y el culto se constituyen mutuamente. Examinemos este principio en el primer artículo, sobre la naturaleza de Dios.
Artículo I
I. De la fe en la Santa Trinidad.
Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, sin cuerpo, partes ni pasiones; de infinito poder, sabiduría y bondad; Hacedor y Conservador de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. Y en la unidad de esta divinidad hay tres personas, de una misma sustancia, poder y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Este artículo no ha cambiado desde que Cranmer lo redactó en 1553. Gerald Bray comenta que tiene una estructura tripartita de fondo:
- Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, sin cuerpo, partes ni pasiones.
- De infinito poder, sabiduría y bondad.
- Hacedor y Conservador de todas las cosas, tanto visibles como invisibles.
Este lenguaje se reproduce del artículo I de la Confesión de Augsburgo (1530), así como la afirmación de que la creación tanto visible como invisible es llevada a cabo y sostenida por la divinidad como un todo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero sería un error pensar que Cranmer simplemente tenía en mente a Augsburgo. El artículo de Augsburgo es mucho más largo, con un prefacio que confirma que su doctrina procede del Credo Niceno. También hay un segundo párrafo que denuncia las herejías de la Iglesia, entre ellas el islam.
Tenemos una idea más clara de lo que hacía Cranmer cuando nos remitimos al Libro de Oración Común. El título y el contenido del artículo se corresponden mucho más de cerca con la estructura tripartita de lo que comúnmente llamamos el Credo de Atanasio, también conocido por su título en latín, Quicunque vult. Por ejemplo, el de Atanasio dice: «Es, pues, la fe católica: que adoremos un Dios en Trinidad, y la Trinidad en unidad». Lo vemos de nuevo en la oración especial («colecta») que se recita en el Domingo de la Trinidad:
Dios todopoderoso y eterno, que nos has dado gracia a nosotros, tus siervos, mediante la confesión de la fe verdadera, para reconocer la gloria de la Trinidad eterna, y en el poder de la Divina Majestad adorar la Unidad: Te suplicamos que nos mantengas firmes en esta fe, y perpetuamente nos defiendas de todas las adversidades, tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
La colecta afirma que, cuando tenemos clara la revelación de Dios como Trinidad, permanecemos «firmes en esta fe» y ella nos defenderá. Si conocemos la verdad sobre Dios, esta nos defenderá de graves herejías.
Cranmer vuelve a repetir la doctrina en su «Prefacio», que introduce la «Oración de Consagración» en el oficio de la Santa Cena del Domingo de la Trinidad:
Tú eres un Dios, un Señor; no una sola persona, sino tres personas en una sustancia. Porque lo que creemos de la gloria del Padre, lo mismo creemos del Hijo y del Espíritu Santo, sin ninguna diferencia o desigualdad.
Y cuando examinamos la rúbrica del Credo de Atanasio, descubrimos que en la Oración Matutina debe decirse, en lugar del Credo de los Apóstoles, en el culto de los cinco «días festivos evangélicos» de la tradición reformada (sobre ellos, véase el artículo de Danny Hyde), ¡así como en otros siete días que se guardan en el calendario! nota del editor E1
Si consideramos también que esos días festivos evangélicos habrían seguido con un oficio de santa comunión en el que se usa el Credo Niceno, y añadimos la estructura trinitaria de las colectas adicionales para los días festivos evangélicos, podemos ver fácilmente cómo la naturaleza del culto anglicano sigue siendo confesional y profundamente trinitaria. La sencilla claridad y la estructura tripartita de Cranmer en el artículo I adquieren profundidad, repetición y otros matices a lo largo de todo el Libro de Oración.
Notas
Son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.
La rúbrica del Libro de Oración Común de 1662 señala trece días: doce fiestas y el Domingo de la Trinidad. Volver al texto (nota del editor E1)