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Veni Creator Spiritus: el antiguo himno de la ordenación

Por Peter Johnston

Publicado el · 8 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: Veni Creator Spiritus: The Ancient Ordination Hymn (en inglés)

Retrato de John Cosin, obispo de Durham, sentado, con roquete blanco y muceta roja, y un libro en la mano
John Cosin, anónimo inglés, 1667. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: John Cosin

El silencio del rito de ordenación está cargado de expectación, sobre todo cuando el ordenando se tiende en el suelo. El obispo ya lo ha examinado, y pronto el ordenando se arrodillará bajo sus manos. Aunque acaba de hacer votos solemnes, sabe, como Isaías, que es «hombre inmundo de labios». Por eso se postra ante Dios en oración ferviente y necesaria.

En ese silencio tan cargado, el pueblo canta el Veni Creator Spiritus, el antiguo himno de ordenación de la Iglesia. En un momento en que el ordenando apenas puede hablar, el pueblo ora por él:

Ven, Espíritu Santo, inspira nuestras almas, e ilumínalas con fuego celestial.

Origen del texto y de la melodía

El Veni Creator Spiritus es un himno latino compuesto por Rabano Mauro, benedictino franco del siglo IX. El texto está en tetrámetros, con cuatro versos por estrofa. Esta es la primera estrofa:

Veni Creator Spiritus, Mentes tuorum visita, Imple superna gratia Quae Tu creasti pectora

Rabano había sido alumno de Alcuino, el erudito anglosajón a quien Carlomagno llevó a Francia para dirigir la reforma educativa de la Iglesia. Es probable que Rabano escribiera el himno cuando era abad de Fulda, un monasterio fundado durante la misión de Bonifacio (en inglés). El monasterio guardaba además las reliquias de Bonifacio tras su martirio.

Sobre cómo se hizo popular el himno solo podemos hacer conjeturas. Fulda tenía una escuela influyente, así que quizá los dirigentes de la Iglesia formados allí llevaron el himno a otras partes de Europa. También es posible que, como el himno reflejaba la enseñanza de Rabano sobre la doble procesión del Espíritu Santo, se difundiera por medio del debate teológico.

Una popularidad extendida

Hacia el siglo XI ya se cantaba en Pentecostés, tanto en Roma como en toda la Iglesia de Occidente. Pronto se cantó en otras ocasiones relacionadas con el Espíritu Santo, sobre todo en ordenaciones, coronaciones e incluso en el cónclave (en inglés) papal (vea abajo el vídeo de cómo se cantó en el cónclave reciente). Sabemos que el Veni Creator Spiritus era especialmente querido en Inglaterra, porque el texto aparece en manuscritos anglosajones incluso antes de la conquista normanda. Un ejemplo es el Portiforium de san Wulfstan, de hacia 1060-1065. nota del editor E1

En este manuscrito, el texto lleva una notación musical rudimentaria. Lo notable es que la melodía es la misma que la de uno de los cantos llanos que cantamos hoy, lo que indica una unión muy temprana del texto y la melodía (¡incluso antes de la notación musical moderna!). Esto significa que el Veni Creator Spiritus es una de las combinaciones de texto y melodía más duraderas de la historia de la Iglesia.

Una melodía bien pegadiza

La calidad de la melodía es otra razón de que el Veni Creator Spiritus se adoptara tanto. Aunque a veces pensamos que el canto llano es difícil de cantar, Westermeyer explica la forma accesible del Veni Creator Spiritus:

Esta melodía es profundamente congregacional. Se organiza en cuatro frases que se equilibran entre sí en forma de una pregunta con su respuesta, seguida de otra pregunta y su respuesta.

— Let the People Sing: Hymn Tunes in Perspective, p. 28

En notación moderna (con la traducción de Cosin), el canto está en el Hymnal 1982, n.º 504. nota del editor E2

El Veni Creator Spiritus en el Libro de Oración Común

Thomas Cranmer tradujo el Veni Creator Spiritus al inglés y lo incluyó en el Ordinal de 1550 para el primer Libro de Oración Común (en inglés). La traducción fue el único intento de Cranmer en poesía métrica, y se nota: suena sobre todo como una de sus colectas. Estas son las dos primeras estrofas de Cranmer:

Ven, Espíritu Santo, Dios eterno, que procedes de lo alto, del Padre y del Hijo juntamente, Dios de paz y de amor. Visita nuestras mentes; infunde en nuestros corazones tu gracia celestial, para que sigamos la verdad y la piedad con pleno deseo.

Fíjese en que la traducción de Cranmer sigue la forma básica de la colecta: invocación, atributo, petición y, por último, aspiración. Como colecta en prosa sería preciosa, pero en poesía el efecto no encaja.

El clérigo anglicano John Cosin, al ver este problema, hizo su propia traducción con ocasión de la coronación del rey Carlos I en 1627. ¡El primer verso de Cosin, Ven, Espíritu Santo, inspira nuestras almas, tiene más fuerza que las dos primeras estrofas de Cranmer! nota del editor E3

Para 1662, Cosin ya era obispo y participó en la preparación del Libro de Oración Común. Por eso su traducción entró como una opción más en el Libro de Oración Común de 1662 (en inglés). En él están las dos opciones: la primera es de Cosin; la segunda, de Cranmer. nota del editor E4

Con el tiempo, la traducción de Cosin se convirtió en la forma habitual para el uso litúrgico, sobre todo en las ordenaciones. Muchos otros poetas han hecho sus propias traducciones, entre ellas una versión especialmente buena de John Dryden (vea también las de Herebert y Bridges aquí). Algunas han llegado a ser, por sí mismas, himnos muy cantados.

El Veni Creator Spiritus en el Libro de Oración Común de 2019

Los libros de oración clásicos, incluido el de 1662, señalaban el Veni Creator Spiritus solo para la ordenación de presbíteros y la consagración de obispos. La mayoría de los libros de oración modernos, incluido el Libro de Oración Común de 2019 (en inglés), lo señalan también como opción para la ordenación de un diácono (p. 479).

Para quienes no conocen la melodía, el LOC de 2019 permite que el himno se «cante o diga» (pp. 492 y 505). Mi esperanza es que este artículo, junto con los vídeos de abajo, inspire a cada uno de nosotros a aprender la música y a participar en este glorioso himno antiguo.

El himno, estrofa por estrofa

También ayuda pensar un poco más a fondo en el contenido del himno. Como la traducción de Cosin es hoy la forma litúrgica anglicana habitual, uso la suya.

Estrofa 1

Ven, Espíritu Santo, inspira nuestras almas, e ilumínalas con fuego celestial. Tú eres el Espíritu de la unción, que impartes tus dones septiformes.

El himno empieza pidiendo al Espíritu Santo que dé luz e inspiración. Se refiere sobre todo a sus dones. Aunque las Escrituras hablan en varios lugares de los dones del Espíritu, aquí se tienen en mente los siete dones del Espíritu Santo que se enumeran en Isaías 11:1-3. Esta relación con Isaías es especialmente adecuada, dado que el himno se usa en un rito de ordenación.

Estrofa 2

Tu bendita unción de lo alto es consuelo, vida y fuego de amor. Remedia con luz perpetua la torpeza de nuestra vista cegada.

La idea clave aquí es que el Espíritu Santo no es impersonal, sino una unción de amor personal, como el amor del Padre sobre el Hijo en su bautismo. Identificar al Espíritu Santo con el amor refleja la teología de san Agustín sobre el Espíritu Santo. Agustín sostuvo que «amor» debe considerarse otro nombre propio del Espíritu Santo, porque el amor revela la relación entre el Padre y el Hijo.

Estrofa 3

Unge y alegra nuestro rostro manchado con la abundancia de tu gracia. Mantén lejos a nuestros enemigos; da la paz en casa; donde tú eres guía, ningún mal puede venir.

Esta estrofa, junto con la mención anterior de nuestra torpeza, reconoce nuestro propio pecado. Por nuestro pecado tenemos el rostro manchado. Como dijo Isaías: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios…» (Isaías 6:5). Pero la abundante gracia de Dios puede alegrarnos. Porque, en efecto, sabemos que con Dios hay paz y sanidad.

Estrofa 4 y doxología

Enséñanos a conocer al Padre, al Hijo, y a ti, de ambos, como uno solo. Que por todas las edades este sea nuestro canto sin fin:

alabanza a tu eterno mérito, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La última estrofa pide al Espíritu Santo, dado gratuitamente por Dios, que nos lleve cada vez más hondo en el misterio del conocimiento de Dios. Este Dios es la Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas, pero para siempre uno en sustancia y en la relación de su amor.

Cantar en la comunión de los santos

Siempre que asisto a una ordenación, cantar el Veni Creator Spiritus me recuerda la comunión de los santos. Con profunda gratitud, canto y me uno a millones de cristianos de todo lugar y de todo tiempo. Aunque nos dividen la lengua y la cultura, la época y a veces la denominación, cantamos juntos, confiando humildemente en Dios.

Y piense en el ordenando. Ya humillado en el cuerpo, ahora se humilla en el espíritu. Postrado en el suelo, oye las oraciones del pueblo al que ha sido designado para servir, que ya le sirve a él al orar por él ante Dios.

¡Qué hermoso y qué adecuado! Porque, sin Dios, ¿qué podemos hacer en este mundo y en esta batalla espiritual? Nada, ciertamente, por nuestras propias fuerzas. Pero cuando estamos en Cristo y recibimos su Espíritu Santo, ¿qué puede hacernos frente?

—

Nota del autor: dedico este artículo al reverendo Daniel Gullotta, con ocasión de su ordenación como presbítero en la Iglesia de Dios. Que tu ministerio sea bendecido en el poder del Espíritu. ¡Axios!

En vídeo

El primer vídeo presenta el texto latino con el canto llano tradicional y una traducción inglesa literal (no poética). El segundo es en canto llano inglés, de la coronación de la reina Isabel II. La tercera versión, del cónclave papal de este año, es un arreglo coral en latín basado en la melodía original.

Notas

Son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

  1. El original trae aquí una foto de la p. 251 del Portiforium, comentada en Hymnology Archive; no la incluimos. Volver al texto (nota del editor E1)

  2. El original trae aquí esa partitura; no la incluimos. Volver al texto (nota del editor E2)

  3. Carlos I fue coronado el 2 de febrero de 1626. La traducción de Cosin se imprimió en 1627, en su Collection of Private Devotions. Volver al texto (nota del editor E3)

  4. El original trae aquí una foto de la página del Libro de 1662 con las dos traducciones; no la incluimos. Las dos traducciones pueden leerse en nuestro Libro de Oración Común de 1662, «La forma y manera de ordenar Presbíteros». Volver al texto (nota del editor E4)

Original: Veni Creator Spiritus: The Ancient Ordination Hymn, de Peter Johnston.

Publicado en Anglican Compass el 17 de octubre de 2025 y revisado el 23 de octubre de 2025. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

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