Saltar al contenido
Anglicanismo.com, inicio Orar hoy

Artículos · Lectura 9 de 10

Por qué los anglicanos se arrodillan en el culto: guía anglicana para principiantes

Por Peter Johnston

Publicado en inglés el 1 de agosto de 2023 · 5 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: Why Anglicans Kneel in Worship: A Rookie Anglican Guide (en inglés)

Fieles arrodillados ante el comulgatorio de una iglesia luterana danesa, mientras unas mujeres con pañoleta esperan de pie
Comunión en la iglesia de Skagen, Anna Ancher, 1899. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: Comunión en la iglesia de Skagen

Los anglicanos se arrodillan mucho: en la oración, en la confesión (en inglés) y en la Comunión (en inglés). A menudo sorprendemos a los visitantes de otras tradiciones con lo mucho que nos arrodillamos. Pero ¿por qué nos arrodillamos tan a menudo? En pocas palabras, arrodillarse es culto bíblico, culto corporal y culto bello.

Arrodillarse como culto bíblico

La Biblia asocia el arrodillarse con el culto, en especial con las oraciones de confesión, de acción de gracias y de petición.

Arrodillarse en el Antiguo Testamento

Veamos algunos ejemplos de personajes conocidos del Antiguo Testamento:

Cuando acabó Salomón de hacer a Jehová toda esta oración y súplica, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo.

— 1 Reyes 8:54

[Daniel] se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

— Daniel 6:10

Y a la hora del sacrificio de la tarde [yo, Esdras,] me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios.

— Esdras 9:5

No son solo esos dirigentes los que se arrodillan. Las Escrituras mandan a todos los que adoran que se arrodillen delante del Señor, como vemos en los Salmos:

Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

— Salmo 95:6

Arrodillarse en el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento este principio sigue sin ruptura alguna. Allí vemos a varios personajes que se arrodillan ante Jesús, y que anticipan nuestras oraciones por la sanidad y nuestra recepción de la comunión.(nota del editor E1)

Nota del editor · E1

El Libro de Oración Común de 1662 manda recibir la comunión de rodillas. Al final de la Santa Comunión explica que es «signo de nuestro humilde y agradecido reconocimiento de los beneficios de Cristo». Y declara que «con ello no se pretende ni se debe tributar adoración alguna, ni al Pan ni al Vino sacramentales allí corporalmente recibidos, ni a ninguna presencia corporal de la carne y sangre naturales de Cristo».

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

— Marcos 1:40

Vino un hombre principal y se arrodilló ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

— Mateo 9:18

Entonces ella vino y se arrodilló ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

— Mateo 15:25-27

Nota del editor

En Mateo 9:18 y 15:25, la Reina-Valera 1960 dice «se postró ante él» donde la versión inglesa que cita el autor dice «se arrodilló». Aquí se traduce la del autor, porque su argumento depende de ese verbo.

Estos ejemplos muestran la impotencia total de quienes se arrodillan: se dan cuenta de que no pueden nada sin la gracia radical de Dios, que piden con humildad de rodillas. Incluso vemos a Jesús mismo arrodillarse en su hora de oración más intensa:

Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

— Lucas 22:41-42

Arrodillarse como culto corporal

Estos ejemplos muestran cómo el arrodillarse expresa el culto por medio del cuerpo.

Para la mentalidad bíblica, apenas hay otra forma de adorar. La palabra hebrea para «adorar», shaha, tiene el sentido físico de inclinarse. Por eso, cuando vemos el culto en la Biblia, suele ir unido a un acto físico de humildad y reverencia. Junto al arrodillarse, son frecuentes otros gestos, como inclinarse desde la cintura o postrarse en tierra.

La antropología moderna suele ser dualista: separa la mente del cuerpo, el «fantasma» de la «máquina». Con la antropología moderna se vuelve posible imaginar el culto como una simple orientación de la mente que no se refleja en la postura del cuerpo. Pero eso es del todo ajeno a la mentalidad bíblica. El cuerpo refleja la disposición de la mente y, de hecho, los dos dan testimonio de la orientación del alma. Para la mentalidad bíblica, una persona que no quiere «postrarse y arrodillarse delante de Jehová» es una persona que no quiere adorar. A la inversa, aun cuando no tengamos ganas de adorar, la Biblia sugiere que podemos adorar igualmente si decidimos de forma consciente ponernos de rodillas.

También aquí hay continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. No solo encontramos a Moisés y al pueblo de Israel inclinándose para adorar en Éxodo 4 y Éxodo 34. También encontramos a los magos postrándose para adorar al niño Jesús en Mateo 2. Y no olvide a los 24 ancianos del cielo, que «se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 4:10).

Arrodillarse como culto bello

Por último, arrodillarse es culto bello. Esto pide alguna explicación. No quiero decir que haya que arrodillarse de forma bella, como si hubiera una manera correcta o más elegante de hacerlo. Tampoco quiero decir que arrodillarse pueda tapar de algún modo la fealdad del pecado. Como cualquier forma de culto, arrodillarse con aire piadoso puede ser hipócrita y feo si no hay arrepentimiento y fe.

Hechas estas salvedades, arrodillarse delante del Señor es bello en el fondo porque refleja la participación de la Iglesia en el carácter de Cristo. Pues el Hijo de Dios fue humilde por excelencia. No se aferró a ser igual a Dios, sino que:

Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

— Filipenses 2:7-8

Por eso, arrodillarnos refleja que participamos del mismo Espíritu de Cristo, y señala con humildad a Dios y a su gracia soberana. Arrodillarse es una bella glorificación de Dios. Es una obediencia que glorifica al Señor, una alabanza que glorifica al Salvador y una herencia que glorifica al Padre.

Al final, esta gloria de Dios lo llenará todo:

En el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

— Filipenses 2:10-11

Original: Why Anglicans Kneel in Worship: A Rookie Anglican Guide, de Peter Johnston.

Publicado en Anglican Compass el 1 de agosto de 2023 y revisado el 19 de junio de 2026. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.