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Por qué toda iglesia debería celebrar la comunión cada domingo, como los anglicanos

Por The Anglican Pastor

Publicado el · 7 min de lectura

Artículo de Anglican Compass, traducido y publicado aquí con su permiso. Original en Anglican Compass: Why Every Church Should Have Weekly Sunday Communion Like the Anglicans Do (en inglés)

Página impresa en letra gótica del Libro de Oración Común de 1559: el comienzo del orden de la Cena del Señor o Santa Comunión
El orden de la Santa Comunión, Libro de Oración Común de 1559, impreso por Richard Jugge y John Cawood, 1562. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons: El orden de la Santa Comunión, Libro de Oración Común de 1559

Hubo un largo período en que muchas iglesias anglicanas no celebraban la comunión todos los domingos. Tenían Oración Matutina varios domingos seguidos, y luego Santa Comunión, más o menos una vez al mes.nota del editor E1

Pero un movimiento llamado Parish Communion logró restaurar la tradición en todo el mundo. Hoy, la mayoría de las iglesias anglicanas (no todas) celebran la Santa Comunión cada semana, el domingo. Y así debería hacerlo usted.

¿No se convertirá la comunión semanal en un rito rutinario?

He oído algunos argumentos contra la comunión semanal, pero el del «rito rutinario» es el principal en las iglesias evangélicas.

Para mí, en realidad no es un argumento. Todas las iglesias hacen muchas cosas cada domingo, como cantar, orar y predicar. Cualquiera de ellas puede volverse rutinaria o parecer algo corriente. Aun así, encontramos maneras de seguir conectados. Lo mismo ocurre con la Santa Comunión.

(Para saber más sobre la Santa Comunión, lea esta guía introductoria (en inglés)).

Pero ¿no debemos examinar con cuidado nuestro corazón?

Un argumento histórico contra la comunión semanal es el de que «la gente es demasiado mala». Esa era la razón por la que la mayoría de los laicos no comulgaban en la Edad Media.

Se decía que los laicos, humildes, pecadores e impuros, no eran tan santos como el clero. Así que tenían que prepararse para la eucaristía cada año durante la Cuaresma, y luego comulgar solo el día de Pascua. De ese modo no corrían el riesgo de la condenación que vendría de comulgar con un corazón impuro.

Lo curioso es que este argumento venía del papa y de los católicos romanos, no de los reformadores protestantes. Los reformadores, de hecho, defendían una comunión más frecuente. Lo que discutían entre ellos era si debía ser semanal o mensual.

Hoy, muchos evangélicos usan un argumento parecido contra la comunión semanal. Si la gente comulgara cada semana, podría comulgar «indignamente», como advierte san Pablo. Así que, según este argumento, no deberíamos celebrar la comunión con demasiada frecuencia, para que la gente examine con cuidado su corazón.

Esta manera de pensar es un malentendido de fondo sobre la santa mesa de Jesucristo. Es una mesa de gracia.

Esto no quiere decir que debamos acercarnos a ella a la ligera o con frivolidad. No. Pero sí quiere decir que la Santa Comunión es el lugar al que los creyentes bautizados vienen a gustar y ver que el Señor es bueno. La comunión es para pecadores salvados por gracia.

Cuando éramos niños, nos ayudaban a lavarnos las manos antes de cada comida. No nos echaban de la mesa porque tuviéramos las manos sucias. Del mismo modo, nuestro Padre celestial nos lavará y nos alimentará.

¿No confundirá la comunión semanal a los que buscan y estorbará la evangelización?

Otro argumento contra la comunión semanal es evangelístico. Se dice que los no creyentes o los que buscan no la entenderán, o que no tendrán tiempo para quedarse durante una eucaristía completa. Podría confundirlos.

La Iglesia primitiva despedía a los que buscaban antes de la comunión. Dejaba que los de fuera oyeran la lectura y la predicación de la palabra, y algunas de las oraciones. Pero despedía a todos menos a los creyentes bautizados antes de la comunión.

(Tengamos presente que a estos que buscaban y a estos catecúmenos se les ofrecían clases en grupos pequeños que les explicaban las creencias cristianas y les decían qué era la eucaristía. No era una sociedad secreta).

En cierto modo, todavía hacemos esto hoy. «Vallamos la mesa», es decir, anunciamos que la mesa es para los creyentes bautizados. Así podemos dar una bendición a todos los que no van a comulgar. Los adultos reciben clases antes del bautismo, y los niños bautizados reciben más tarde clases de confirmación (en inglés).

En la práctica, he visto que la comunión es algo que despierta el interés de la gente. Comer y beber son partes fundamentales de la vida humana. Ver a personas que comen y beben en la mesa de Dios es algo hermoso para la mayoría. Explicar lo que hacemos y por qué es una ocasión para anunciar el evangelio. Pablo llegó a decir que anunciamos el evangelio cada vez que tomamos el pan y la copa (1 Corintios 11:26).

Aunque el oficio de la Santa Comunión quizá no sea tan sencillo como un culto de oración, alabanza y predicación, no tiene por qué añadir horas. Puede que en total solo añada unos minutos. Pero, en cuanto a nuestro testimonio, añade una invitación a recibir a Cristo mismo.

¿Y lo que dice la Biblia?

Hay bastantes razones bíblicas para celebrar la comunión cada semana, allí donde sea posible.

En primer lugar, Jesús resucitó en domingo, el primer día de la semana. Cada domingo es una pequeña Pascua. En la posada de Emaús, Cristo resucitado se da a conocer a los discípulos al partir el pan. Por supuesto, esto fue después de mostrarles cómo las Escrituras habían profetizado al Cristo. Este mismo Cristo resucitado se nos da a conocer cada domingo al partir el pan.

Cuando recibimos el alimento espiritual de la eucaristía, quedamos fortalecidos para la semana que empieza. Nos reunimos el domingo para ver las cosas buenas que Dios ha hecho y está haciendo, y somos enviados al mundo a amar y servir a Dios. La comunión es nuestra santa comida y bebida, una manera de descansar en la presencia de Dios. El tiempo se detiene y somos alimentados.

En segundo lugar, las primeras iglesias se reunían los domingos, y cuando lo hacían partían el pan (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Creían que la comunión era una participación en Cristo mismo (1 Corintios 10:16), y por eso su culto incluía la comunión, para que la gente estuviera con Cristo de esa manera única.

En tercer lugar, Jesús mismo instituyó la Cena del Señor. Dijo que hiciéramos esto a menudo (1 Corintios 11:25). Creo que la autoridad más alta nos dice que la santa comida ha de ser algo habitual.

Sigamos el ejemplo de la historia de la Iglesia

La Santa Comunión se ha celebrado cada domingo en la mayoría de las iglesias, en la mayoría de los lugares, desde los primeros registros de la historia de la Iglesia. Ha seguido al oficio de la Palabra, y los dos oficios (Palabra y sacramento) han formado un todo.

Mi experiencia personal

La comunión semanal es el centro de mi vida espiritual. Allí he encontrado a Cristo, he sido alimentado por él y me he ido saciado. He gustado y he visto que el Señor es bueno.

¿Se vuelve algo corriente? Sí. Y lo corriente es bueno. Que sea corriente quiere decir que Jesús ha entrado en lo normal, habitual y diario de mi vida humana. Pero también es algo profundo. Jesús se me ha hecho presente al partir el pan. Siento que no podría dejar la eucaristía semanal. ¡Siento que me moriría de hambre!

Como presbítero y pastor, he observado a mucha gente y he hablado con ella sobre su experiencia de la comunión semanal. Algunos me han contado que comulgaban de niños, pero nadie se lo explicó nunca, y lo veían como un rito religioso sin sentido. Pero con la debida reverencia y con una enseñanza sobre la eucaristía centrada en el evangelio, su amor por la comunión cobra vida.

A menudo, miembros de la iglesia que visitan a su familia o están de vacaciones asisten uno o dos domingos a una iglesia sin eucaristía. Y a menudo me cuentan lo extraño que les pareció orar, cantar, oír un sermón y luego… irse a casa. Una vez alguien me dijo que es como sentarse a cenar, dar gracias, conversar unos minutos y luego levantarse e irse sin haber comido.

La comunión semanal del domingo es nuestra santa comida. ¡Gustad, y ved que es bueno Jehová!

Notas

Son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

  1. El Libro de Oración Común de 1662 manda que «todo feligrés comulgará al menos tres veces en el año, de las cuales la Pascua ha de ser una», y que «en catedrales, iglesias colegiadas y colegios, donde hay muchos Presbíteros y Diáconos, todos recibirán la comunión con el Presbítero al menos cada domingo, excepto cuando haya una causa razonable para no hacerlo». Los domingos en que no hay comunión, «se dirá todo lo dispuesto en el Oficio de la Comunión hasta el final de la oración general “Por toda la Iglesia de Cristo militante en la tierra”». Volver al texto (nota del editor E1)

Original: Why Every Church Should Have Weekly Sunday Communion Like the Anglicans Do, de The Anglican Pastor.

Publicado en Anglican Compass el 5 de septiembre de 2018 y revisado el 12 de junio de 2024. Traducción de Anglicanismo.com, publicada con permiso de Anglican Compass. Las notas del editor son de Anglicanismo.com y no forman parte del original.

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